En el Templo de Adoración, nuestra doctrina está firmemente arraigada en las Escrituras y refleja nuestra dedicación a la enseñanza fiel y completa de la Palabra de Dios. Creemos en la inspiración divina de la Biblia, considerándola la guía autoritativa y suficiente para la fe y la práctica cristiana.
Nuestra doctrina enfatiza la centralidad de Jesucristo como el Hijo de Dios, cuya vida, muerte y resurrección ofrecen la única esperanza de salvación para la humanidad. Enseñamos la necesidad del arrepentimiento y la fe en Cristo para la salvación, promoviendo una vida transformada por la gracia de Dios.
Creemos en la doctrina de la Trinidad, confesando un solo Dios en tres personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Este entendimiento trinitario informa nuestra adoración, enseñanza y vida comunitaria, reconociendo la obra de cada persona de la Trinidad en la creación, redención y santificación.
La santificación, la obra continua del Espíritu Santo en la vida del creyente, es otra piedra angular de nuestra doctrina. Fomentamos una vida de santidad, amor y servicio, guiada por el Espíritu Santo y alineada con los principios bíblicos.
Nuestra doctrina también subraya la importancia de la iglesia como el cuerpo de Cristo, unida en propósito y misión para adorar a Dios, edificar a los creyentes y evangelizar al mundo. Proveemos una enseñanza sistemática y robusta a través de estudios bíblicos, predicaciones y programas de discipulado, asegurando que nuestra congregación esté bien fundamentada en la fe.
En el Templo de Adoración, nos comprometemos a vivir y proclamar esta doctrina, restaurando vidas para Cristo y extendiendo Su Reino con fidelidad y pasión.
Si esto enseñas a los hermanos, serás buen ministro de Jesucristo, nutrido con las palabras de la fe y de la buena doctrina que has seguido.
1 Timoteo 4:6