Nuestra historia
Templo de Adoración
El Templo de Adoración nació de un llamado divino en 2006, cuando la profeta Loren Lamarche, recibió una revelación clara y poderosa de Dios. En esa revelación, se le mostró la visión de una iglesia dedicada a la restauración de vidas a través de Cristo, un lugar donde las personas podrían encontrar sanidad, esperanza y un propósito renovado. Con esta misión divina en el corazón, el profeta Loren compartió la visión con su esposo, el apóstol y pastor Robert Alcángel César.
Robert Alcángel César, conocido por su profunda fe y liderazgo espiritual, fue tocado profundamente por la visión de su esposa. Juntos, comprendieron que estaban llamados a establecer una iglesia que no solo sería un lugar de adoración, sino también un ministerio apostólico y profético con un impacto significativo en la comunidad y más allá. Con una fe inquebrantable y una pasión por servir a Dios, comenzaron a trabajar en la fundación del Templo de Adoración.
En 2008, después de dos años de oración, planificación y preparación, el Templo de Adoración abrió oficialmente sus puertas. Desde el primer día, la iglesia se dedicó a cumplir la visión divina de restaurar vidas para Cristo. Bajo la dirección del apóstol pastor Robert Alcángel César y la profeta Loren Lamarche, la iglesia se convirtió rápidamente en un faro de esperanza y renovación en la comunidad.
El apóstol pastor Robert Alcángel César, con su enfoque en la enseñanza bíblica sólida y la capacitación espiritual, guió a la congregación con sabiduría y discernimiento. Su liderazgo no solo se centró en la predicación, sino también en el discipulado y la formación de nuevos líderes, asegurando que cada miembro de la iglesia creciera en su fe y comprensión de la Palabra de Dios.
La profeta Loren Lamarche, con su don profético y su corazón compasivo, desempeñó un papel crucial en el ministerio de restauración y sanidad. A través de sus revelaciones proféticas y su ministerio de intercesión, muchas vidas fueron transformadas y restauradas. Su capacidad para escuchar la voz de Dios y guiar a otros en su camino espiritual se convirtió en un pilar fundamental del Templo de Adoración.
Bajo el liderazgo conjunto del apóstol pastor Robert Alcángel César y lal profeta Loren Lamarche, el Templo de Adoración creció no solo en número, sino también en influencia espiritual. La iglesia comenzó a desarrollar diversos programas y ministerios destinados a abordar las necesidades espirituales, emocionales y físicas de la comunidad. Consejería pastoral, grupos de apoyo, estudios bíblicos y ministerios para jóvenes y niños fueron establecidos, reflejando el compromiso de la iglesia con la restauración integral de las vidas.
Hoy en día, el Templo de Adoración es reconocido como un ministerio apostólico y profético vibrante, donde la presencia de Dios se experimenta de manera palpable y donde la vida de cada individuo es valorada y cuidada. La dedicación incansable del apóstol pastor Robert Alcángel César y la profeta Loren Lamarche ha dejado una marca indeleble en la comunidad y continúa inspirando a muchos a seguir a Cristo. El legado de estos pastores fundadores sigue vivo en cada aspecto del ministerio del Templo de Adoración, reafirmando el llamado divino recibido en 2006 y cumpliendo con la misión de restaurar vidas para Cristo.

Misión
Nuestra misión en el Templo de Adoración es restaurar vidas para Cristo. Nos dedicamos a guiar a las personas hacia una relación transformadora con Jesús, proporcionando un entorno de adoración sincera, enseñanza bíblica sólida y apoyo espiritual integral. Creemos firmemente en el poder redentor de Cristo y trabajamos incansablemente para reflejar Su amor y gracia en todo lo que hacemos. A través de nuestros servicios, actividades y ministerios, buscamos crear un lugar donde cada individuo pueda encontrar esperanza, sanidad y un propósito renovado en Dios.
Visión
Nuestra visión es ser un faro de esperanza y renovación en nuestra comunidad y más allá. Aspiramos a ver vidas transformadas por el poder del evangelio, personas descubriendo y cumpliendo su propósito divino y una iglesia unida en amor y servicio. Soñamos con un mundo donde cada individuo experimente la plenitud de vida que solo Cristo puede ofrecer, impactando positivamente su entorno familiar, social y profesional. En el Templo de Adoración, visualizamos una comunidad vibrante y creciente de creyentes que llevan la luz de Cristo a cada rincón de la sociedad, siendo testimonios vivos de Su gracia y poder.
Valores
- Fe en Cristo
- Adoración Sincera
- Restauración y Sanidad
- Comunidad y Servicio
- Crecimiento Espiritual: